Antes de reformar tu casa, hazte estas 10 preguntas
Reformar tu casa puede mejorar por completo la vivienda o convertirse en una fuente de arrepentimientos. Muchas de las decisiones que se toman durante una obra son difíciles y costosas de cambiar después.
Antes de empezar la reforma, merece la pena parar un momento y hacerse estas preguntas.
1.- Para reformar tu casa, piensa: ¿cómo usas realmente cada estancia?
La distribución ideal para tu casa no tiene por qué ser la que aparece en las revistas.
Si apenas cocinas, puedes hacer un salón más amplio. Si teletrabajas varios días a la semana, es mejor tener un espacio. Si siempre comes en la cocina y no utilizas el comedor, puedes destinar ese espacio a otro uso.
Antes de mover un tabique, piensa en cómo es tu día a día y adapta la vivienda a tus hábitos, no a las modas.
2.- ¿Tienes suficiente espacio de almacenamiento?
Uno de los errores más comunes al reformar una casa es quedarse corto con los armarios.
Con el tiempo llegarán nuevos objetos, más ropa, material deportivo, productos de limpieza, pequeños electrodomésticos… Y siempre resulta más fácil integrar soluciones de almacenaje durante la reforma que intentar añadirlas cuando la casa ya está terminada.
Algunas ideas para aprovechar bien el espacio son:
- Armarios hasta el techo
- Bancos con almacenamiento interior
- Muebles a medida
- Cajones de gran capacidad
- Aprovechamiento de huecos bajo escaleras o ventanas
3.- ¿Dónde van a ir los enchufes?
Esta es una de las decisiones que más arrepentimientos genera.
Cuando una casa está terminada, hay que llenarla de alargadores porque faltan enchufes junto al sofá, en la isla de la cocina, en el cabecero de la cama, cerca del escritorio…
Antes de cerrar paredes, conviene pensar dónde van a estar:
- El router
- La tele
- Los cargadores del móvil
- El ordenador
- La cafetera
- La aspiradora
- Los pequeños electrodomésticos de cocina y baño
Un enchufe de más no molesta, pero uno de menos termina siendo un problema diario.
4.- ¿La iluminación se adapta a cada momento?
Una única lámpara en el centro del techo rara vez resuelve todas las necesidades de una estancia, además de que el efecto que crea no suele ser muy acogedor.
Lo más práctico es combinar distintos tipos de iluminación:
- Luz general para uso cotidiano
- Luz puntual para cocinar, leer o trabajar
- Iluminación ambiental para crear rincones más acogedores
- Reguladores de intensidad
Planificar la iluminación evita sombras incómodas y crea espacios mucho más versátiles, agradables y bonitos.
5.- ¿La distribución facilita moverse por la vivienda?
Antes de decidir dónde colocar el mobiliario es importante pensar en los recorridos que se harán entre las distintas estancias.
A veces, una casa parece amplia sobre el plano, pero resulta incómoda en la vida diaria. Unas puertas que chocan, pasillos demasiado estrechos o muebles que dificultan el paso afectan más a la comodidad que el tamaño de la vivienda.
6.- ¿Cómo puede cambiar tu vida dentro de cinco o diez años?
Si vas a reformar tu casa tienes que pensar no solo en las necesidades actuales, sino también en las futuras. Por ejemplo:
- ¿Trabajarás más tiempo desde casa?
- ¿La familia puede crecer?
- ¿Habrá niños o personas mayores viviendo contigo?
- ¿Necesitarás una habitación polivalente?
- ¿Piensas vivir muchos años en esa casa?
Diseñar pensando en el futuro evita reformas posteriores.
7.- ¿Qué materiales encajan con tu ritmo de vida?
No todos los materiales requieren el mismo mantenimiento, así que antes de elegir un suelo, una encimera o un revestimiento, valora aspectos como:
- Resistencia a golpes y arañazos
- Facilidad de limpieza
- Resistencia a la humedad
- Necesidades de mantenimiento
- Durabilidad
Un material espectacular y precioso puede dejar de parecerlo si exige cuidados constantes que no encajan con tu estilo de vida.
8.- ¿Estás aprovechando la luz natural?
La orientación de la vivienda no se puede cambiar, pero sí es posible potenciar la entrada de luz.
En muchas reformas se consigue mediante:
- Sustitución de tabiques por cerramientos de vidrio
- Puertas acristaladas en determinadas estancias
- Colores claros donde haya menos luz
- Ventanas libres sin muebles muy voluminosos delante
9.- ¿Has reservado un margen para imprevistos?
Si somos realistas, muy pocas reformas terminan exactamente como estaban previstas.
Al levantar un suelo o abrir una pared pueden aparecer instalaciones antiguas, humedades o problemas de estructura que obliguen a modificar el presupuesto.
También puede que, sobre la marcha, decidas incorporar algún cambio. Por eso lo recomendable es reservar una parte del presupuesto para posibles imprevistos.
10.- ¿Estás reformando para seguir una tendencia o para vivir mejor?
Lo que hoy parece imprescindible puede quedar desfasado en unos años o, en los tiempos en los que vivimos, en unos meses. Sin embargo, una buena distribución, unos materiales de calidad y una iluminación adecuada siguen funcionando independientemente de modas.
Antes de decidir nada, hazte esta pregunta: ¿esta decisión mejorará mi día a día o simplemente responde a una tendencia? Porque reformar una casa es hacerla más bonita pero, sobre todo, más cómoda, funcional y preparada para acompañarte durante muchos años.