Cómo diseñar una casa alrededor de la luz natural

La luz natural no es una simple cuestión de tener ventanas grandes. La orientación de la vivienda, los colores y hasta la distribución del mobiliario determinan cómo se percibe un espacio durante el día.

Una habitación orientada al norte no recibe la misma luz que una orientada al sur, y utilizar los mismos colores y materiales en ambas pueden producir resultados completamente diferentes.

 

Antes de decorar, hay que entender de dónde viene la luz

La orientación condiciona la cantidad, horario y características de la luz que entra por las ventanas. De forma general:

  • Norte: es una iluminación más estable y fría, con menos incidencia directa del sol.
  • Sur: recibe más horas de luz directa y puede calentarse considerablemente.
  • Este: la luz la por la mañana y es más suave por la tarde.
  • Oeste: recibe luz más intensa en la segunda mitad del día, al final de la tarde.

Esto no significa que una orientación sea mejor que otra, pues todas pueden aprovecharse. Por ejemplo, a una habitación orientada al norte le van mejor los colores cálidos y los materiales acogedores, mientras que una estancia muy soleada admite tonalidades más frías y resulta igualmente agradable.

 

La distribución también puede beneficiarse de la luz

No siempre vamos a poder cambiar la posición de las ventanas, pero sí podemos decidir qué hacemos con la luz que entra por ellas.

Lo mejor, siempre que sea posible, es situar las estancias en las que pasamos más tiempo durante el día en las zonas mejor iluminadas de la casa. Si la vivienda tiene poca luz, habrá que evitar que determinados elementos bloqueen los recorridos de iluminación, por ejemplo:

  • Un mueble alto colocado delante de una ventana puede reducir considerablemente la entrada de luz.
  • Una puerta completamente opaca impide que la iluminación de una estancia llegue a otra.
  • Una distribución demasiado compartimentada crea zonas oscuras incluso en viviendas con buena luz natural.

Por eso, en determinados proyectos tiene sentido utilizar puertas acristaladas y separaciones ligeras que permitan que la luz atraviese los espacios.

 

Los colores no se perciben igual en todas las orientaciones

Es importante tener esto en cuenta, pues en una estancia con orientación norte, los colores se perciben más fríos. De hecho, los blanco con subtonos azulados o grises pueden intensificar esa sensación.

En estos espacios funcionan mejor:

  • Blancos cálidos
  • Beiges
  • Tonos arena
  • Terracotas suaves
  • Verdes con matices cálidos
  • Maderas de tonos medios o claros

En una habitación muy luminosa y orientada al sur existe mayor libertad para utilizar colores fríos o tonos intensos sin que resulten apagados.

 

Los materiales también modifican la percepción de la luz

Una superficie mate y una brillante no interactúan igual con la luz, pero eso no significa que tengas que elegir entre uno y otro. Lo más interesante es combinarlos:

  • Madera: da calidez y absorbe visualmente parte de la luz.
  • Piedra: introduce textura y según su acabado, el comportamiento es diferente.
  • Cristal: permite que la luz atraviese los espacios.
  • Metales: pueden utilizarse para crear pequeños puntos de reflexión.
  • Textiles: suavizan la percepción general y ayudan a equilibrar materiales más duros.

La clave está en crear contrastes de textura y reflexión, no en que todo brille como una bola de discoteca.

 

¿Qué se puede hacer en las habitaciones con poca luz natural?

En esos casos hay que aprovechar al máximo la iluminación disponible y evitar que la propia decoración la absorba. Por ejemplo:

  • Utilizar colores que respondan bien a la luz existente
  • Evitar muebles excesivamente voluminosos delante de las ventanas
  • Elegir cortinas finas que puedan retirarse completamente
  • Utilizar cristales o puertas acristaladas para comunicar visualmente los espacios
  • Incorporar superficies que reflejen parte de la luz
  • Distribuir los muebles para mantener libres los recorridos de iluminación

Cuando sea necesario se puede complementar la luz natural con luz artificial correctamente planificada.

 

Diseñar en función de la luz y de cómo se vive la casa

La luz natural cambia durante el día. Una habitación puede resultar espectacular a las nueve de la mañana y tener una atmósfera completamente distinta a las seis de la tarde.

Pero esto no es malo, de hecho puedes aprovechar las características de cada estancia para crear espacios diferentes: una cocina luminosa para empezar el día, un salón cálido por la tarde y un dormitorio donde la luz pueda regularse.

Entender cómo funcionan la arquitectura, la luz y los materiales consigue una casa que funcione y resulte acogedora durante todo el día.