Preparar la calefacción antes del invierno: qué revisar

Llega el otoño, bajan las temperaturas y empieza el ritual de cada año: buscar la manta del sofá y preguntarse si ha llegado el momento de encender los radiadores. Sin embargo, antes de poner la calefacción a pleno rendimiento, conviene hacer unas comprobaciones. Preparar la calefacción antes del invierno ayuda a detectar pequeños problemas, mejorar el funcionamiento del sistema y evitar que el primer día de frío termine con una llamada urgente al servicio técnico.

No hace falta convertirse en fontanero durante el fin de semana. Basta con revisar algunos elementos básicos y saber cuándo conviene pedir ayuda. Por ejemplo, si el invierno pasado un radiador tardaba mucho en calentarse o la caldera perdía presión, ahora es buen momento de comprobar qué ocurre. Mejor descubrirlo con 18 grados en casa que con cinco y un jersey puesto encima de otro.

Además, cada vivienda tiene sus particularidades. No necesita las mismas comprobaciones un piso con radiadores de agua que una casa con bomba de calor o suelo radiante. Incluso sistemas como la aerotermia en pisos pequeños requieren seguir las indicaciones del fabricante y revisar su funcionamiento según el tipo de instalación. Por eso, antes de tocar ningún ajuste, identifica qué sistema tienes y consulta su manual.

Preparar la calefacción antes del invierno: las comprobaciones básicas

El primer paso consiste en revisar los radiadores. Comprueba que no presentan fugas visibles, que las válvulas están en la posición adecuada y que no hay muebles, cortinas o ropa bloqueando la salida del calor. Parece una tontería, pero tapar un radiador dificulta la circulación del aire caliente por la habitación.

Después, cuando pongas el sistema en marcha, fíjate en cómo se calienta cada elemento. Si un radiador está frío por la parte superior y caliente por abajo, puede haber aire acumulado en su interior. En ese caso, quizá necesite una purga. Esta operación suele hacerse con la calefacción apagada y los radiadores fríos; después, hay que comprobar la presión de la instalación siguiendo las instrucciones del fabricante.

¿Y si el radiador sigue sin calentar bien después de purgarlo? Puede existir un problema de circulación, equilibrado o funcionamiento de alguna válvula. No empieces a desmontar piezas por tu cuenta. Si el problema persiste, un técnico podrá localizar la causa.

La caldera también necesita su puesta a punto

Antes de encender la calefacción a diario, revisa el manómetro de la caldera cuando el circuito esté frío. La presión correcta depende del equipo y de la instalación, así que consulta el manual en lugar de aplicar una cifra universal. Si está fuera del rango recomendado, baja de forma repetida o fluctúa mucho, conviene solicitar asesoramiento técnico.

Comprueba también que el termostato funciona y tiene las pilas en buen estado si las necesita. Parece un detalle menor, pero unas pilas agotadas pueden hacer que el sistema no responda cuando subes la temperatura. Asimismo, revisa que el modo de funcionamiento sea el adecuado y que no aparezcan códigos de error.

La revisión de la calefacción antes del invierno no consiste únicamente en comprobar que sale calor. También implica prestar atención a ruidos extraños, olores inusuales, manchas de humedad o señales de fuga. Si detectas olor a gas, no enciendas interruptores ni llamas; sal del lugar y contacta con el servicio de emergencias o la compañía distribuidora desde una zona segura.

¿Cuándo conviene llamar a un profesional?

Aunque puedes realizar comprobaciones visuales y consultar los ajustes básicos, el mantenimiento de los equipos debe respetar las instrucciones del fabricante y la normativa aplicable. El mantenimiento de la caldera antes del frío debe quedar en manos de una empresa mantenedora habilitada cuando corresponda. No desmontes la carcasa, manipules componentes de gas ni intentes reparar piezas internas.

Además, no todas las revisiones tienen la misma periodicidad. En España, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece frecuencias que dependen del tipo de aparato, su potencia y el uso de la instalación. Por ejemplo, para muchas calderas murales de gas de hasta 70 kW en viviendas, la tabla de mantenimiento preventivo establece una periodicidad de dos años. Aun así, hay que comprobar las instrucciones del equipo y las obligaciones que correspondan a cada instalación.

Antes de que llegue el frío, pide una revisión si la caldera se apaga sin motivo aparente, pierde presión con frecuencia, hace ruidos nuevos o no consigue calentar la casa como antes. Detectar la causa a tiempo puede evitar que una avería menor termine dejándote sin calefacción cuando más la necesitas.

Por último, aprovecha para revisar los hábitos de uso. Mantén una temperatura confortable, ventila la vivienda durante unos minutos y evita cubrir los radiadores. No se trata de pasar frío, sino de aprovechar mejor el calor que produces.

En resumen, preparar la calefacción antes del invierno es una tarea sencilla si sabes qué revisar y dónde detenerte. Esta lista te ayudará a dejarlo todo a punto:

  • Radiadores: comprueba su estado, abre las válvulas que necesites y verifica que no haya fugas. Si la parte superior permanece fría, valora si hace falta purgarlos siguiendo las instrucciones adecuadas.
  • Presión de la caldera: consulta el manual y revisa el manómetro con el circuito frío. Si la presión está fuera del rango indicado o vuelve a bajar, solicita asistencia.
  • Termostato y ajustes: comprueba que responde, que tiene pilas si las necesita y que el sistema está configurado correctamente.
  • Mantenimiento profesional: verifica cuándo corresponde la revisión de tu equipo y conserva los justificantes de las intervenciones. No manipules componentes internos ni elementos de gas.
  • Funcionamiento general: realiza una prueba y presta atención a ruidos, errores, olores o zonas que no se calientan. Si aparece una anomalía, no la dejes pasar.

Dedicar un rato a preparar la calefacción antes del invierno puede ahorrarte molestias justo cuando el frío aprieta. Y, sobre todo, te permite afrontar la temporada con más tranquilidad: la manta seguirá siendo bienvenida, pero al menos no será tu única fuente de calor.