Consejos para mantener la tarima de tu hogar en buen estado
Mantener la tarima de tu hogar en condiciones óptimas no solo mejora la estética de tu vivienda, sino que también alarga la vida útil del suelo y evita gastos innecesarios en reparaciones o sustituciones. La tarima, ya sea flotante, laminada o de madera natural, requiere ciertos cuidados específicos para conservar su brillo, resistencia y aspecto original con el paso del tiempo.
Hay que ser especialmente cuidadoso cuando la misma está sometida a una intensa presión en el día a día. La presencia de niños y mascotas, además, puede resultar más perjudicial para la tarima. ¡Hay que cuidarla!
¡Te ayudamos a mantener la tarima de tu hogar en perfectas condiciones!
Limpieza frecuente
Uno de los aspectos más importantes a la hora de mantener la tarima de tu hogar es la limpieza regular. El polvo, la arena y otras partículas pequeñas pueden actuar como abrasivos que deterioran la superficie con cada paso.
Para evitarlo, es recomendable barrer o aspirar la tarima con frecuencia utilizando un cepillo suave o un accesorio específico para suelos delicados.
Además, es conveniente pasar una mopa ligeramente húmeda, evitando siempre el exceso de agua, ya que la humedad es uno de los principales enemigos de este tipo de superficies. Asegúrate que la tarima se encuentre siempre perfectamente seca. Es una garantía para que esté en perfectas condiciones.
Usa buenos productos
El uso de productos adecuados también juega un papel fundamental. No todos los limpiadores son aptos para la tarima, ya que algunos contienen químicos agresivos que pueden dañar el acabado o provocar decoloración con el paso del tiempo.
Es preferible optar por productos específicos para suelos de madera o laminados, o incluso soluciones caseras suaves, como una mezcla de agua tibia con unas gotas de jabón neutro. Evitar la lejía, el amoníaco o cualquier producto abrasivo ayudará a conservar el aspecto original del suelo.
Protegerla de impactos
Otro consejo para mantener la tarima de tu hogar es proteger la misma de golpes y arañazos. Los muebles pueden causar daños importantes, si se arrastran directamente sobre el suelo. Para prevenirlo, es recomendable colocar protectores de fieltro en las patas de sillas, mesas y sofás.
De igual manera, utilizar alfombras en zonas de alto tránsito, como pasillos o entradas, ayudará a reducir el desgaste diario. Estas medidas simples pueden marcar una gran diferencia en el mantenimiento a largo plazo.
Cuidado con el sol
La exposición al sol es otro factor que muchas veces pasa desapercibido. La luz solar directa puede provocar cambios de color en la tarima, especialmente en los suelos de madera natural.
Para evitarlo, se pueden usar cortinas, estores o persianas que regulen la entrada de luz durante las horas más intensas del día. También es útil cambiar la posición de alfombras y muebles de vez en cuando para que el envejecimiento del color sea uniforme. ¡No es solo una cuestión estética!
Humedad controlada
El control de la humedad ambiental también es fundamental. La madera es un material vivo que se expande y contrae según las condiciones del entorno. Un ambiente demasiado seco puede provocar grietas, mientras que un exceso de humedad puede causar hinchazón o deformaciones.
Mantener un nivel de humedad equilibrado, que podría oscilar entre el 40% y el 60%, es ideal para conservar la estructura del suelo. En este sentido, el uso de humidificadores o deshumidificadores puede ser de gran ayuda, siempre dependiendo de la estación del año.
Calzado correcto
Además, es recomendable evitar el uso de calzado inadecuado dentro de casa. Los tacones, por ejemplo, pueden causar marcas permanentes en la superficie, mientras que el calzado con suelas duras puede arrastrar partículas que rayen el suelo.
Adoptar la costumbre de usar zapatillas de interior o caminar descalzo contribuirá a reducir el desgaste. Suelen tener una suela blanda de goma o espuma, la cual es mucho mejor recibida por la tarima. Intenta quitar el calzado de la calle nada más entrar en casa y te vas a ahorrar muchos problemas.
¡Cuida tu casa!